Niveles evolutivos de conciencia

Identificar la “edad del alma” para sostener el análisis astrológico

Traducido por Belén Landi
Fuente: Original Article

por Maurice Fernández

En este extracto (en gran parte reescrito por Maurice Fernández por motivos de adaptación – obsérvense las secciones en cursiva) de su libro “Astrology and the Evolution of Consciousness” [Astrología y evolución de la conciencia]- Volumen Uno, la Astrología Evolutiva ofrece una orientación sobre el nivel de madurez espiritual de una persona para una mejor comprensión de la carta natal. Un factor importante son las experiencias de vidas pasadas…

Una pregunta recurrente tanto por astrólogos practicantes como por escépticos es cómo puede ser que dos personas nacidas con la misma carta natal (nacidas con pocos minutos de diferencia), mellizos astrológicos o biológicos, no necesariamente lleven las mismas vidas.

Mientras que algunos astrólogos van a poner pequeñas discrepancias causadas por esos minutos de diferencia para explicar los cursos de desarrollo divergentes, me gustaría traer a esta ecuación el factor de “edad del alma”. Considerando la reencarnación, las almas llegan a la encarnación actual luego de diferentes experiencias de vida pasadas y, por tanto, diferentes niveles de conciencia. Mientras que todos buscamos alcanzar la iluminación o comprensión de la Verdad a través del viaje del alma, cada uno tiene su propio paso y dirección en el curso de este proceso evolutivo, que resulta en brechas y diferencias entre uno y otro. En el nacimiento, cada uno está en diferentes etapas de evolución.

Por consiguiente, los mellizos pueden compartir la misma carta o incluso el mismo ADN pero, el alma individual tiene una historia diferente. El nivel de conciencia puede no ser el mismo y consecuentemente activarán la carta compartida de manera distinta. Identificar el nivel de conciencia nos informa cómo se usarán las dinámicas de la carta.

Mientras que la carta describe características y cursos de desarrollo, la carta no revela el nivel de conciencia, la edad del alma, de la persona. Entonces, dos individuos pueden compartir la misma carta pero vivirla en diferentes niveles de madurez y conciencia.

La astrología evolutiva se basa en identificar estos diferentes niveles para brindar un análisis más preciso de la expresión y resultados de la carta. En nuestra era contemporánea, este concepto fue introducido por el astrólogo humanista Dane Rudhyar en su libro Astrology of Transformation [Astrología de transformación] donde describe cuatro niveles principales de conciencia. Este concepto fue luego desarrollado por Jeffrey Green en sus libros sobre Plutón.

Por ejemplo, si encontramos una firma astrológica que describe enojo no resuelto, no podemos saber de antemano cómo la persona procesa esas emociones fuertes. ¿Se dejan consumir por esas emociones, desencadenando arrebatos violentos en la vida o bien, con mayor conciencia, encuentran formas más maduras y constructivas de canalizar el enojo? Una mayor conciencia va a enfrentar los mismos desafíos con mayor madurez espiritual y quizás canalice el enojo hacia el cambio o activismo. De la misma forma, la carta no revela el género de la persona o su religión, no podemos saber cuán profundo o lejos va a llegar con esos temas en la carta. La profundidad y madurez son un factor en la determinación de la conciencia del alma.

Las brechas existentes en la conciencia refuerzan la validez de la reencarnación: si un niño tiene sabiduría avanzada mientras que sus padres son tenuemente evolucionados, claramente esta sabiduría no fue adquirida por la crianza o genética, sino que ha sido el fruto de vidas pasadas de aprendizajes. Un alma llega a esta encarnación inconscientemente condicionada e inspirada por vidas pasadas.

El nivel de evolución solo se puede evaluar cuando estamos en contacto con la persona. Podemos identificarlo por los valores y elecciones en la vida. A veces, el nivel de evolución es inmediatamente aparente en la primera conversación; en otros casos, no es tan obvio pero, al menos, podemos aproximarnos a una idea.

Las descripciones abajo son generalizaciones y están simplificadas. Es apropiado hacer un estudio profundo para la aplicación de estos principios. Pueden referirse a mi libro: “Astrology and the Evolution of Consciousness” [Astrología y evolución de la conciencia]- Volumen Uno.

En esta línea de estudio, identificamos tres niveles de conciencia evolutivos principales, cada uno comprende tres subcategorías que dan un total de nueve niveles.

Nivel uno: conciencia de consenso

  • Primera etapa de consenso
  • Segunda etapa de consenso
  • Tercera etapa de consenso

Nivel dos: conciencia de individuación

  • Primera etapa de individuación
  • Segunda etapa de individuación
  • Tercera etapa de individuación

Nivel tres: conciencia espiritual

  • Primera etapa espiritual
  • Segunda etapa espiritual
  • Tercera etapa espiritual

Mientras que la secuencia de estas etapas puede aludir a una jerarquía espiritual, no se busca generar superioridad ni arrogancia. Nos referimos a la edad del alma, de la misma forma en la que un niño confía en sus padres para sustento y guía y, no por ello, se ve disminuido el valor de la criatura. Una persona menos evolucionada, lo es simplemente en las etapas de desarrollo tempranas, más pequeños en edad del alma.

Nivel uno: conciencia de consenso

Fase: infancia

Modo: supervivencia, sanidad, función productiva

Conciencia: tribal, de rebaño, seguridad, fundación

Demografía: estimada en un 70 a 75% de la población mundial

El nivel evolutivo de conciencia de consenso incluye almas que están en etapas más preliminares de integrar el mecanismo general de la vida. Consecuentemente, el enfoque de la vida es predominantemente manejado por necesidades de seguridad y supervivencia. Los individuos en esta etapa de desarrollo son más conservadores y adhieren a valores definidos por la sociedad o tribu a la cual pertenecen, por tanto el término “consenso” se refiere a acuerdo general.

En este nivel, la necesidad de pertenecer es primordial. La identidad propia es una extensión de la de la sociedad, ya que ser parte de todo hace sentir al individuo seguridad individual y fortaleza. Es la mentalidad de rebaño y cuanto más establecido el rebaño, mejores serán las posibilidades de supervivencia. La sociedad ofrece guías para la supervivencia basadas en acumular experiencias (es algo en lo que confiar cuando nos confrontamos a la inmensidad de la vida). Esto es saturnino por naturaleza; provee orden, estructura y seguridad como sustento a la seguridad y sanidad.

Como un niño que confía ciegamente en sus padres, la persona, en esta etapa de conciencia, acepta las construcciones de la huella cultural o tribal sin muchas dudas ni preguntas. La pertenencia es esencial para sobrevivir mientras que desafiar el orden puede resultar precario.

Estos códigos de conducta condicionan cada decisión y aspiración. Una asociación tribal dicta lo que consideramos valioso, exitoso y deseable. Si un hombre nace en la cultura occidental, usa corbata para ir a trabajar como código de vestimenta, busca confort material y se casa con una esposa que se parezca, lo más posible, a una supermodelo de revista de moda (esto sería una buena fórmula exitosa para la estabilidad y privilegios). Por consiguiente, esta persona no considerará estudiar o ni siquiera practicar astrología, ya que no tienen status y es cuestionado por su contexto cultural.

Dentro del marco mental de consenso, emergen miedos profundos de atraer atención negativa, vergüenza o pudor; frecuentemente, emerge una necesidad de presentarse bien, esconder debilidades y dudas y se fomenta lo que se considera comportamiento normal. Los tabúes y la mayoría de las formas de experimentación, ya sea de estilo de vida, arte o gestión, no son fomentadas y en algunos casos, se inscriben repercusiones severas si la persona se desvía de las normas sociales.

Las tres etapas de conciencia de consenso

Primera etapa de consenso

La primera etapa de consenso se refiere al nivel primario de conciencia que es esencialmente colectivo y fundado en las necesidades de supervivencia más básicas. En esta etapa, una persona es una completa extensión del grupo al que pertenecen, ya sea familia, clan, tribu, grupo religioso o sociedad, que tiene poco o casi ningún sentido de individualidad. Por tanto, las decisiones y las elecciones son realizadas según estas asociaciones generales. Por ejemplo, una persona puede no tener acceso a una profesión porque pertenecen a un clan o casta particular de clase baja. Las ambiciones personales prácticamente no existen pero, la necesidad de pertenencia y rutinas tienen importancia. Los matrimonios pueden ser arreglados y las uniones pueden hacerse según las raíces, pertenencia o intereses familiares. Los miembros de una iglesia no se casan con miembros de otra iglesia por lo general y así sigue la lista.

Ya que el libre albedrío es casi inexistente en esta etapa de conciencia, los cambios usualmente ocurren debido a circunstancias externas, en vez de ocurrir por decisiones personales. Por ejemplo, puede ser que hasta que los cultivos queden destruidos por una inundación, una persona busque cambiar de profesión o que hasta que la pareja esté mentalmente insana, una persona busque divorciarse. Debido a que estas circunstancias no están basadas en la elección, la vida es experimentada de modo más fatalista.

“Las brechas existentes en conciencia refuerzan la validez de encarnación…”

Segunda etapa de consenso

En la segunda etapa de consenso, el desarrollo primario está orientado hacia la emergencia gradual de ambiciones individuales y personales. Un sentido personal más fuerte es desarrollado con la madurez del ego para poder definirse mejor. Con la ambición personal emerge la conciencia y la capacidad de tomar decisiones independientes en lugar de seguir ciegamente los movimientos. Hay un deseo emergente de encontrar un mejor lugar dentro del rebaño para abrir un mayor espectro de posibilidades y opciones. Se vuelven evidentes el valor del esfuerzo y perfeccionamiento.

Comúnmente, invierten en educación para tener mejores oportunidades de empleo, posiblemente migren de entornos rurales a áreas urbanas e integren rápidamente en la vida moderna.

La ambición engendra competencia y mejores salarios; mejor acceso a condiciones de vida, pueden ahora acceder a lo que dicta la moda, seguir las principales actividades deportivas, desarrollar el gusto por viajar más allá del ambiente al cual pertenecen.

Tercera etapa de consenso

La  tercera etapa de consenso incluye individuos que están completamente integrados a la sociedad y aumenten su estatus social. Representan que el modelo de éxito, ambición y esfuerzo fueron recompensados y hay más acceso a privilegios de la cultura, tribu o sociedad.

En el contexto de sociedad occidental, podemos identificar aquí a individuos con mayor educación, tecnología, competencias científicas, viajes e influencias en general. En gran parte pueden estar bien integrados en las estructuras empresariales dominantes, incluidos catedráticos, políticos establecidos, directores ejecutivos, famosos o destacados líderes religiosos.

En esta etapa, las personas tienden a gravitar hacia estilos de vida más cultivados y sofisticados. En consecuencia, están más expuestas a la diversidad de la vida y son más mundanas.

Mientras vive de acuerdo con la fórmula del éxito y, en consecuencia, se beneficia del confort, la persona en esta etapa de conciencia es propensa a permitirse una ilusión de perfección. Después de haber hecho todo según las normas -ya sea una profesión de mayor estatus y privilegios, un atractivo físico o una mayor sensación de seguridad en general-, pueden sorprenderse al darse cuenta de que no están al abrigo del dolor y las crisis. El sueño del éxito suele mostrar sus grietas tarde o temprano cuando, por ejemplo, un hijo prometedor se convierte en drogadicto o un marido admirado queda al descubierto en un escándalo de corrupción. Además, la presión de mantener la fachada de éxito y perfección puede llevar a la superficialidad. La persona puede empezar a hacer preguntas existenciales con mayor profundidad cuando, por ejemplo, aparece algún problema de salud y el sistema de salud convencional no ofrece cura o cuando se pierde la riqueza y se cierran puertas.

Segundo Nivel: conciencia individual

Fase: adolescencia

Modo: creatividad, cuestionamiento, progreso

Conciencia: autoridad interna, experimentación, autenticidad, espíritu libre

Demografía: estimado 20 a 25% de la población mundial

Cuando la fórmula inicial del éxito inculcada por la propia afiliación cultural falla en darnos bienestar y satisfacción a largo plazo, el individuo se compromete a buscar respuestas afuera de lo que se consideraba confiable y seguro. Las convenciones culturales, religiosas y sociales dominantes dejan de ser la principal referencia para vivir la vida. La desilusión y las crisis existenciales los impulsan a seguir desarrollando su propia autoridad y a dejar de dar nada por sentado. Bajo tal presión, descubren que hay alternativas a los modelos.

La necesidad de autenticidad, libertad y soluciones más efectivas ante problemas existenciales tiene más precedencia sobre preocupaciones por seguridad. La persona está dispuesta a correr el riesgo de aventurarse en lo desconocido para encontrar nuevos significados y visiones y rechazan ahora comprometer su verdad. Confían menos en validación externa y están más confiados en seguir su inspiración, no confían en las corrientes principales de referencia, rechazan conformar ciegamente y necesitan probar todo a través de su experiencia. En consecuencia, la preocupación por la vergüenza o el ridículo desaparece porque se dan cuenta de que la sociedad y la cultura pueden ser limitadas o simplemente equivocadas en su credo. Hay un impulso de liberar el espíritu y encontrar de modo personal en lo que consiste la vida.

Se trata más bien de un camino solitario, un viaje individual sin un destino claro, donde el apoyo y la seguridad escasean, pero aumentan la inspiración y la creatividad.

Al cuestionar normas aceptadas, podemos encontrar individuos que exploren lo que inicialmente temían, rechazaban o denigraban. Por ejemplo, un israelí puede permitirse enamorarse de un palestino y desafiar a sus respectivas comunidades. En esa línea, pueden dejar la seguridad de un puesto de alto estatus para seguir una pasión artística.

En el transcurso de este viaje, se desarrollan nuevas perspectivas y se descubren alternativas. Naturalmente, esta mentalidad intensifica la necesidad de cambiar la sociedad e inspira progreso. Conocen las fallas de la corriente y desean cambiar la mentalidad, hábitos y leyes. Pueden ser activistas de causas importantes, bienestar animal, prácticas sanitarias alternativas y, en general, la justicia social

Negativamente, la experimentación puede conducir a excesos y extremos que se traducen en repetidos fracasos y disfunciones. Con una actitud más rebelde y con menos sistema de apoyo, una persona puede acabar malgastando recursos a través de elecciones predestinadas sin salida. A pesar de las dificultades esperadas, la sensación de libertad interior resplandece a medida que la propia autoridad interior se forja.

En sociedades más rígidas, las personas individualizadas pueden soportar persecuciones por las elecciones realizadas. Debemos considerar las tensiones traumáticas que pueden derivarse de enfrentarse como una minoría contra un sistema establecido.

Al final, cuando los valores individualizados superan la prueba del tiempo, se filtran a través de la integración en corriente dominante para formar parte del Consenso. Por ejemplo, se necesitaron personas valientes y conscientes para desafiar la disminución del papel de la mujer en la sociedad, que fue un hecho durante siglos, hasta que el derecho al voto y a la igualdad salarial se generalizó en algunas sociedades.

Las tres etapas individuales de la conciencia

Primera etapa individual

En esta primera etapa, la persona da el primer paso en buscar más allá del orden social. Esta transición genera una profunda sensación de liberación, ya que la puerta recién abierta deja al descubierto una dimensión de existencia totalmente nueva. Ahora hay más confianza en ir más allá de las expectativas sociales, la persona está dispuesta a ser diferente incluso ante el riesgo del ridículo o desprecio.

Sin embargo, este paso suele manifestarse en el movimiento de ir y venir entre los valores de consenso y los valores Individuados recién adquiridos, que son más holísticos y experimentales. Por ejemplo, la persona puede seguir teniendo un trabajo basado en la seguridad, pero participar en modalidades alternativas y expresar abiertamente diferentes puntos de vista para confrontar la sabiduría convencional. El sentimiento de liberación puede manifestarse en la renuncia a sentimientos de culpa o ansiedad acerca de no pertenecer al modelo de éxito social. Por ejemplo, pueden sentir más confianza para no sentir culpa por no estar casados o salir del closet como astrólogo.

Otro ejemplo puede ser el de una persona que quiere expresar abiertamente sus tendencias homosexuales en una sociedad que se avergüenza de tal orientación y que posiblemente tenga que abandonar un matrimonio y liberarse del miedo a los prejuicios. Esto no quiere decir que toda persona homosexual o soltera se encuentre invariablemente en el estado individuado, pero la mayor aspiración a la autenticidad y el valor para desafiar a la opinión pública son representativos de este nivel de conciencia.

Por lo general, la persona en esta etapa evolutiva comienza a involucrarse en diversos movimientos de pensamiento alternativo. Aventurarse en nuevos territorios y adquirir nuevas perspectivas pueden, sin embargo, resultar desorientadora; la persona se abre a una gran diversidad de nuevos puntos de vista, pero pueden carecer de la experiencia necesaria para discriminar entre ellos. En consecuencia, pueden seguir ingenuamente movimientos alternativos y dejarse llevar. Tanto si se adhieren a filosofías de la Nueva Era como a movimientos políticos, pueden aceptar crédulamente perspectivas controvertidas. Cuestionan el valor conservador, pero, irónicamente, pueden carecer de discriminación hacia lo alternativo. En casos extremos, esta inclinación puede descarrilar hacia el lavado de cerebro sectario y el seguimiento ciego de líderes carismáticos. En comparación con la tercera etapa de Consenso, el estatus socioeconómico en esta etapa puede disminuir.

Segunda etapa individual

La segunda etapa refleja un profundo sentimiento de alienación de los valores dominantes; desde una edad temprana, uno ya puede tener la madurez para cuestionar normas establecidas y reconocer fallas y limitaciones de expectativas parentales y culturales. Hay una postura más radical en la que ven la hipocresía y las inconsistencias del sistema. No encuentran la formad de adaptarse y se sienten profundamente incomprendidos, obligándolos a seguir desarrollando su propia autoridad interior.

Pueden crecer sin modelos de conducta con los que asociarse y se ven obligados a confiar en su autoridad interior para distinguir el bien del mal. Ese conocimiento interior refleja una personalidad fuerte desde el comienzo.

Las autoridades dominantes suelen criticar las acciones y elecciones de las personas en este nivel de conciencia porque su enfoque experimental no siempre produce resultados. Debido a la falta de identificación con las normas sociales, pueden no tener un trabajo durante mucho tiempo, ya sea porque se niegan a pertenecer a un modelo consumista o, simplemente, porque carecen de inspiración.

Pueden volverse cínicos, rabiosos y disfuncionales cuando no ven forma de participar en el sistema dominante que consideran demasiado estrecho, injusto y corrupto. El enojo puede ir hacia la religión o políticas que imponen dogmas; asumen una autoridad absoluta para decidir lo que se considera justo.

En los ejemplos de esta etapa, podemos encontrar a un artista hambriento que crea obras magníficas desde escasos recursos, un activista idealista que boicotea el consumo en un mundo considerado “derrochador e inmoral” o un transexual que se arriesga a la alienación social por su verdad  interna.  Las opciones y los estilos de vida son más radicales en esta etapa porque se pulverizan los límites, las barreras, que les impiden llegar al fondo de su auténtico núcleo. Pierden la seguridad que les proporciona la sociedad, al tiempo que ganan en libertad interior de ser.

Tercera etapa individualizada

La tercera etapa individualizada refleja madurez para reintegrarse en la sociedad por sus propios medios. Ellos siguen siendo plenamente fieles a su libertad de espíritu, valores holísticos y visiones progresistas mientras forman parte de la sociedad. Participan en el sistema de formas alternativas y pueden influenciar un cambio de mentalidad; inculcan nuevas perspectivas que ganan mayor atractivo con el tiempo.

Podemos ver dentro de este nivel de conciencia cineastas independientes, periodistas que promueven el pensamiento o personas que están establecidas en modalidades alternativas. Pueden llegar a ser los primeros cocineros veganos, que introducen nuevos conceptos y valor a la dieta o, quizás, astrólogos profesionales que demuestran la utilidad de un sistema alternativo.

Los valores y enfoques son decididamente más holísticos, multiculturales, interreligiosos, emocionalmente conscientes, igualitarios y orientados a la verdad. La sabiduría adquirida a través del viaje de autodescubrimiento puede convertirse en fuente de inspiración para otros.

“Si bien la carta describe características y cursos de desarrollo, no  revela el nivel de conciencia, la edad del alma de la persona.”

Nivel Tres: Conciencia espiritual

Fase: madurez

Modo: alineamiento con la Verdad, servicio, humildad.

Conciencia: rectitud, Verdad, compasión, transpersonal

Demografía: estimada en 5% de la población mundial

El nivel evolutivo emocional de conciencia refleja un compromiso a vivir según la Verdad más elevada, la inteligencia universal y rendirse ante los apegos de valores efímeros. Un enfoque transpersonal implica que la persona es impulsada por la necesidad de sobrevivir porque lo que beneficia al todo es considerado una ganancia personal.

Uno se da cuenta de que la vida no consiste en deseos personales, sino en lo que es correcto; la conciencia cambia entre estar motivado por el desarrollo personal y la libertad de espíritu hasta la alineación con los principios divinos, lo que se aplica a todos y en todo momento. Más allá de la filosofía, esto se convierte en una forma de vida integrada de forma coherente y cotidiana.

 

Hasta ese momento, la persona puede haber abrazado valores y prácticas espirituales, como la meditación, la oración o valores de servicio pero la diferencia es que en la etapa espiritual estos valores están integrados.

Este enfoque transpersonal sitúa las preferencias, convicciones y sesgos personales en una perspectiva más amplia. La persona adopta un enfoque más neutral, impersonal y menos sesgado, capaz de elevarse por encima de los instintos defensivos para unificar y comprender la Verdad superior. No busca ser comprendida, sino comprender.

A través de las etapas espirituales, la libertad se comprende mejor que resulta de vivir de acuerdo con los principios superiores de la vida: la libertad está en la ley, pues es el único camino hacia el autodominio y bienestar colectivo. La libertad cesa de ser libertades personales y, en cambio, se experimenta en la creciente capacidad de superar la negatividad.

Cuanto más uno se alinea con la Verdad universal que todo lo abarca universal, más se armoniza uno con la existencia y mayor es el apoyo de la vida. Naturalmente, su corazón se abre porque la Verdad libera el miedo y las inhibiciones. Su amor es por la vida y todos los seres vivos.

Una persona puede entrar en finas vibraciones y trascender la inmediatez del tiempo y el espacio. Esta dinámica puede experimentarse a través de súbitos despertares y nuevas construcciones, como si literalmente descargara el cosmos.

Y lo que es más importante, vivir una vida espiritual no nos protege del dolor y fracaso. Mientras que una persona puede comprometerse con un estilo de vida espiritual con expectativas de evitar el sufrimiento, es común la desilusión espiritual.

A través del nivel espiritual de conciencia, uno adopta un enfoque colectivo y universal que intenta unificar todos los fragmentos de la vida, distinguir la Verdad de la ilusión e inspirar sin discriminación – el amor es para la vida en todas sus formas diversas.

Las tres etapas espirituales de la conciencia

Primera Etapa Espiritual

La transición de la tercera etapa de conciencia individualizada a la primera espiritual sigue de una realización de conciencia más elevada, una fuerza de inteligencia que opera detrás de la vida y esta realización ahora supera la ambición y búsquedas personales. Uno ha estado involucrado en estudios espirituales antes de esta transición, pero en esta etapa la importancia de la realización espiritual abre el corazón y la mente de un modo que transforma radicalmente la actitud y dirección de vida.

Este despertar espiritual puede generar una sensación conquistadora de euforia porque la persona puede sentirse más conectada con la vida, la naturaleza y el universo y experimenta episodios de dicha. Los conceptos espirituales abstractos se hacen más tangibles y la complejidad de la vida más clara, porque se siente más cerca de la inteligencia de la vida. Esta fase de desarrollo suele servir como descarga kármica porque se purgan las deudas kármicas de toda una vida. La persona se compromete conscientemente a dejar de crear karma negativo y fomenta el camino dhármico del servicio a la vida (nótese que, obviamente, la persona no utilizará necesariamente estos términos).

A través del proceso de reajuste, es habitual que la persona siga un camino espiritual específico y un maestro que ofrece guía y soporte. Seguir a más de un maestro a lo largo del tiempo entrena a la persona a rendirse y cultivar la humildad. Más allá de la naturaleza específica del camino espiritual personal, la identificación con la unidad universal genera una sensación de confort con todas las formas de vida: hay conciencia de todo ya sea humano, animal, vegetal o mineral.

No es raro que la persona sea algo ingenua espiritualmente en esta etapa evolutiva, porque la resonancia con significados superiores puede hacerla menos exigente y dejarse llevar fácilmente por expectativas de salvación. La persona puede percibir inconscientemente el camino espiritual elegido como respuesta final a las enfermedades y dedicarse a practicar la creencia del camino prometido hacia la iluminación y curación. Esta dinámica puede manifestarse dando demasiado poder y apegándose demasiado a determinadas prácticas, filosofías o maestros espirituales.

Las lecciones de humildad les enseñan a tener sentido del humor sobre sí mismos y sobre la vida en su conjunto. Querer demasiado “hacer el bien” es una trampa en sí misma.

“Una persona menos evolucionada está simplemente en etapas más tempranas de desarrollo, más joven en edad de su alma.”.

 

Segunda etapa Espiritual

Al progresar en la segunda etapa de conciencia, ahora se han establecido bases más sólidas en el camino espiritual. La persona desarrolla una sabiduría y comprensión más profundas y adquiere mayor autoridad en asuntos espirituales. La gente puede gravitar naturalmente hacia ellos porque su sabiduría es convincente.

La segunda etapa Espiritual trae el mayor egocentrismo y alineamiento con la Verdad; es una prueba de madurez e integridad. Al ganar influencia y responsabilidad, la vida los enfrenta simultáneamente a sus sombras más profundas.

Por ejemplo, una persona gana más comprensión e influencia; en esta etapa, es habitual que piense que está invariablemente protegida por fuerzas divinas. Como resultado, puede desarrollar un “complejo de salvador” e intentar salvar al mundo del dolor, asumiendo mucho más de lo que es capaz y tiene derecho a manejar. Se siente espiritualmente invencible y hace caso omiso de sus propias limitaciones en la búsqueda de la curación y el amor. Puede identificarse con complejos de martirio, mezclados con inspiraciones mesiánicas que acaban derrumbándose en colapsos. Aunque el deseo de salvar procede intensiones positivas, es una reflexión del dolor existencial y apegos; en consecuencia, engendra una crisis.

Tercera etapa Espiritual

La tercera etapa espiritual de conciencia refleja el nivel más alto de maestría espiritual. En esta etapa, la alineación egocéntrica de la persona con los principios divinos es de las más sofisticadas y se manifiesta en poderes extraordinarios de humildad e integridad inherentes e incuestionables. El grado de comprensión de los principios de la existencia toca las capas más sutiles y brinda la posibilidad de afectar el trasfondo del mecanismo de la vida. Se centra en la dinámica colectiva y lleva una vida impersonal en devoción. Como la conexión con las dimensiones superiores está bien integrada, la persona necesita menos estímulo y recursos del mundo material y, por tanto, la capacidad de estar enteramente en devoción y servicio.

Algunas personas en esta etapa expresan sus facultades espirituales y rol en aislamiento, trabajando en definir los niveles sutiles de vibraciones colectivas de forma anónima. Otros, van a tener una influencia más visible y liderar a través del ejemplo.

Un reto común en esta etapa de conciencia superior es aprender a mantener los pies en la tierra y lidiar con la vibración material más densa de la existencia. Esto a menudo requiere constantes ajustes y esfuerzos para operar en forma física.

En otro nivel, la necesidad de adaptación también puede estar relacionada con la cultura y la moral. Como canales divinos, algunas de estas almas pueden tener dificultad en comprender el desarrollo del mundo moderno como administrar computadoras o estar expuestas a la alta estimulación de la vida moderna. En otras formas, un enfoque más moderno de las cuestiones sociales puede ser, por ejemplo, la comprensión de los conceptos de divorcio u homosexualidad; esto puede requerir una actualización cultural para evitar alejarse de tales cuestiones. Algunas personas pueden necesitar entender mejor la modernidad cuando actúan fuera de los límites del tiempo y el espacio, a veces incluso aprendiendo del desarrollo de la vida moderna.

Aunque las personas de este reino se consideran iluminadas, plenamente realizadas o cercanas a ello, es importante comprender que la imperfección permanece. Como suelen servir de guías y maestros, las expectativas de perfección se proyectan en ellos; como resultado, raramente se les toleran los errores. En este contexto, es importante mantener un nivel de comprensión y compasión, comprendiendo que el deseo colectivo común de liberarse del dolor engendra estas expectativas idealistas de perfección.

Esta es una versión adaptada del capítulo 8, titulado: los niveles evolutivos de conciencia, tomado de Astrología y evolución de conciencia, volumen uno, Maurice Fernandez. El libro está disponible en Amazon y otros puntos de venta al público.

Certificado como astrólogo evolutivo, Maurice Fernandez es considerado uno de los más destacados profesores y autores de astrología del mundo y ofrece programas de estudio para todos los niveles, vídeos y artículos gratuitos. Es el fundador de la conferencia I-ASTROLOGER (2016-2018-2022), un evento aclamado por la crítica, diseñado para apoyar el desarrollo de la astrología profesional a través de la Organización de Astrología Profesional, OPA. Actualmente, reside en Arizona, “disfrutando del desierto tras siete años en el mundo acuático de Hawái”. Para más información, visite su sitio web: mauricefernandez.com